El tema de la energía nuclear es muy complejo y lo mejor es que sean los expertos en en esas cuestiones los que determinen su conveniencia o no y la supuesta seguridad de las mismas. Yo no soy ningún experto en cuestiones nucleares, ni siquiera en cuestiones energéticas. Por lo tanto no pretendo hacer ningún análisis técnico sobre el asunto porque lo desconozco más allá de las informaciones publicadas en los medios de cominicación.
Pero si voy a hacer un análisis sobre la evolución de la postura de los políticos españoles al respecto.
Recuerdo como hasta no hace tantos años, cuando yo era un niño y un adolescente e incluso en mi primera juventud, practicamente toda la población era contraria a la energía nuclear en España y a la construción de nuevas centrales en nuestro país. Con los políticos pasaba lo mismo. No había ningún partido que fuera favorable a esta energía. Ni siquiera ningún diregente político a nivel induividual lo era. Era una cuestión transversal que no tenía que ver ni con ideologias políticas ni clases sociales. Era uno de los escasos temas en los que había un consenso en España.Pero desde hace unos pocos años, (no más de tres o cuatro), casi por arte de magia se ha dado la vuelta a la tortilla en esta cuestión. Llamarme obstinado pero creo que en gran parte esto ha sucedido por la proliferación de medios de comunicación ultraconservadores que hacen campaña diaria en favor de la energía nuclear. Ahora parece que todo el mundo está a favor de ella, incluso los sectores políticos y sociales que más se movilizaron en su contra en las décadas de los 80 y de los 90.
Ayer, vi un reportaje en un informativo sobre varias centrales nucleares que practicamente estaban terminadas en España pero que no llegaron a entrar en funcionamiento por orden del entonces Presidente del Gobierno Felipe González en 1984, el mismo que ahora es un ferviente defensor de la energía nuclear. Era muy desolador ver como estas mastodónticas instalaciones están totalmente abandonadas y en la mayoría de los casos ho han sido reutilizadas.
Ahora, los pocos que seguimos estando en contra, fundamentalmente por cuestiones de seguridad, preservación del medio ambiente y gestión de residuos (que tardan siglos en desaparecer y nunca lo hacen del todo) somos tachados de antiguos, retrógados, reaccionarios, de progres revenidos, de estatalistas, estalinistas, intervencionistas, estranguladores de la económía, derrochadores, comunistas, totalitarios, casposos y demas lindezas.
Para mi la coherencia y la perseverancia en la defensa de los valores sigue siendo algo muy importante y nada anticuado...............